Técnicamente sí, pero no es recomendable, porque afecta directamente el rendimiento de tus campañas.
LinkedIn impone un límite de invitaciones mensuales por usuario, y ese límite es total, no por campaña.
Cuando intentas dividirlo entre diferentes segmentaciones y tipos de mensajes dentro del mismo usuario, no hay un reparto equitativo.
Es decir, no se envían 300 invitaciones a una campaña y 300 a otra. Lo que realmente sucede es que LinkedIn prioriza a quién contactar según la cantidad de conexiones de segundo grado que tengas, y no según la segmentación que tú hayas definido.
¿El resultado? Una campaña recibe casi toda la actividad y la otra queda prácticamente inactiva, aunque ambas estén bien configuradas.
Por eso, la mejor estrategia es trabajar una sola segmentación bien definida por usuario, con un único perfil de cliente ideal. Eso te permite usar al máximo el límite de invitaciones y mantener un mensaje coherente, lo que mejora notablemente las tasas de aceptación y respuesta.
Si quieres testear otros públicos o mensajes, lo ideal es usar otro usuario (otra cuenta de LinkedIn), o bien esperar unos meses para rotar la campaña. También puedes probar variantes del mensaje dentro de la misma campaña, manteniendo el mismo target.
En resumen: una campaña clara, con foco, rinde mucho más que varias campañas mezcladas. Menos dispersión, mejores resultados.
En caso que hayas contratado varios usuarios de LVI, aquí puedes ver la manera ideal de organizarlos.